Mi familia y yo caminando por los senderos que se convertían en colinas, nos encontramos con una casa abandonada y sus piedras se convertían en arena. En sus blancas paredes crecían hierbas de un verde deslucido. Pero al caer a tarde con los últimos rayos del día tan dorados, brillantes y luminosos regresaba a su esplendor. Al acercarme a la ventana para mirar al interior de la casa, noté que estaba esta imagen pegada al vidrio y al acercarme noté la cantidad de moscas que intentando escapar quedaron atrapadas y como el sol fue despintándolas hasta formar un antifaz.